"Acuña fue víctima del hastío, de la nostalgia moral, de esa enfermedad sin nombre que marchita las flores del alma cuando apenas están en capullo" Juan de Dios Peza.
I
I.I
Todos hemos sido
hemos tenido una Rosario
para regalar muerte o recibirla
Pero a Manuel,
a Manuel en serio les digo,
lo envenenó entero de noche
su Rosario.
Tibio y doliente en Dolora
dejó su retrato
para que encontráramos
su lucida carne de alguna vez.
Tarde leí su canto
a destiempo de mi dicha
a tiempo de mi triste:
¡Ahhh, ya sé porque es!
¡Entonces el amor es verdugo!
aunque sea cianuro
es quizás la suerte más grande
que un hombre pueda tener.
¡Falleció por amor" dirán los románticos,
"por capricho" dirán los escépticos,
yo diré ya borracha de leerlo,
maldita sea, ¡cállense!
para el poeta es lo mismo,
títere de la emoción,
bajo el mando del corazón
se cometen atrocidades.
I.II
Tan sólo 24 años teníamos,
ahora que los dos hemos desfallecido
por amor
¿pero acaso hay otra razón
para ser ocaso
alguna forma licita para morir
que no sea amar?
no se puede ninguna labor
sin voraces amar
¿cuál es el pan, qué vino queda
para continuar latiendo
en este círculo embrujado y perpetuo?
Estamos atrapados
en este
interminable
laberinto
desmedido
de lo eterno,
aterradora casa de los espejos.
Para combatirlo
Amor, amor, amor,
hechizo placebo.
Qué desvarío nos llevará ahora
al ardor de lo incierto,
Nocturno, tuyo y mío,
Nocturno, entra la luz sumisa,
nos tiembla de estrella el amor,
ojalá, ojalá hubiese elección,
no se escoge al amor
porque no se escoge la vida,
lo que da vigor es tijera
con su trueno en dos,
entra por la piel,
siembra su sombra y su sol,
consume su mal y su bien
ahoga con su orgasmo,
nos acaba.
Alina Kummerfeldt (Guatemala)
II
CóCTEL DE CIANURO
Coahuila apenas ronca diminutas piedras
Apenas
Y se sube al tobogán del invierno
Ese bisturí que abre poco a poco las arterias de la tierra
Esa tierra sabe a pan
Llora
Fulgura plácidamente las chuchillas afiladas del poniente
Sabe a fábula
A superstición suprema con el aliento sangrante de los muros
Es 1873
6 de diciembre
Y el aire encadena a Rosario
Al destello del corazón con el tamaño de la ira
Cuando el sol arrincona el pulso en las alcobas
Es 6 de diciembre
Y apenas el calendario es un nido hueco
Una pupila lagrimeando el ruido de los caballos
Por la luna
Por el amor ido en sus cascos plateados
El sonido de esa crin apenas escrita en cada vena
La noche tiene el cerrojo de las huellas
El broche de veinticuatro años cargados de pobreza
Las estrellas
Manuel
Son ruiseñores ahorcados
Carroña de los sueños
Nerviosos cataclismos
Cuando
Se termina de escribir sobre la muerte con cianuro
Coahuila apenas miente al extrañarte
Yo también soy un mentiroso
Que apenas conoce los arpegios de tu lira
Tu voz enajenada en cada brasa del horizonte.
Noé Lima (El Salvador)