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martes, 26 de mayo de 2015

OTTO RENÉ CASTILLO

I

Me soldaron los pasos en veinte dedos
y cuando la carne empezó a desaparecer en el fuego
recordé que siempre extrañé mi futuro
conociendo
            su inexistencia,
que sé del peso del viento
la fecha de la hoguera,
que no habían opciones,
el único camino
es el regreso

Me tajaron los pómulos me rasgaron el cuello
y cuando la carne iba desapareciendo en el fuego
recité a gritos que vale la sangre, el sudor 
el baile de la lengua,
Todo lo vale todo mi caldera
esta magia este pueblo de flores y romero,
miel y velas,
pom, mirra e incienso,
cuilco y canela

Se burlaron de mi promesa,
de mis versos
me quitaron la boca me amputaron la voz
y cuando la carne desaparecía en el fuego
silente
cantó el eco de mis ojos ardiendo
a mi nadie me mata
la muerte me tiene 
acostumbrado

Les dio rabia, terminaron por sacarme los ojos
por desfigurarme   una   a una    todas las partes,
mi carne 
        desapareció 
                en el fuego y supieron entonces
que no tenían las armas suficientes
para callar
nuestra poesía.

Alina Kummerfeldt Quiroa, Guatemala.


II
CENIZA.
A Otto René Castillo.

Quedó desnuda la ceniza
de mis huesos
la de mi mujer
en el plateado laurel
de trece voces
con sus oscuras lunas
en el rocío
y sus manantiales rotos por la melancolía

mi voz de ceniza también se desnuda

como una sepultura de papel
desde donde cantan
aves
árboles
lunares en el estómago
que se vuelven parche
a la hora de un balazo

quedó desnuda mi ceniza por el aire
en el gemido del machete
en la ceguera afilada del tiempo
en la blanca madrugada
en que Nora
llora
por los hijos que desterramos al silencio

se desnudaron también
las lágrimas
con sus gemidos
los ladridos de los perros
en el monte
el aire
con su arpa degollada por el grito
el crepúsculo bramando
como hembra desflorada
el esqueleto de las veredas
la piel del elefante
en que se convierte el cielo
en este mes de abril

quedó desnuda mi ceniza
como toro herido
con la osamenta de los mares

quedó desnuda como abecedario de hollín
cada vez que se acerca el invierno.

 Noé Lima, El Salvador.