Vistas a la página totales

jueves, 9 de octubre de 2014

AMEDEO MODIGLIANI

‎I

 A MODIGLIANI.

Duele articular el puño ante el peso de una botella
Amedeo
de labios de arena gris
de golpe en el pecho cuando la resaca
se avecina dando campanadas en la garganta

Duele amar la neblina de Montparnasse
esa telaraña celeste habitada por el hambre de las ratas 
el beso articulado de los caballetes abrazando el desvelo
entre paletas
papeles
y esa carta de amor que nunca se termina de escribir entre los lienzos

Amedeo
habitante de Bateau- Lavoir
la casa del trampero
de huellas incineradas en 1970
habitante de los senos arrojados al vacío
del equilibrio de Brancusi y la ira de Picasso

Duele escribirle a tu ceniza acróbata
dándole color a las cuencas vacías del silencio en un retrato
ese cincelado maniquí entramado profundamente en el lino
como el aliento de la amante en cada latido de piedra menguante
que jamás nos abandona a pesar de asfixiarnos con el vodka
esa amante sin canas en el sexo
con el aroma de ese paisaje púbico
que se guarda en la mano derecha manchada de siena
o en la sonrisa bordada en el pañuelo
en la viñeta decolorada de las botellas escondidas de las risas
en el rincón de la habitación
húmeda como una plegaria deshojada 
de Jeanne al morir con el aire de los cementerios

Duele
Amedeo
ahogar mariposas en la dentadura 
como el salto imaginario del cubo de hielo hacia la muerte
con las ondulaciones de ese cabello inolvidable
el brilloso hollín de los muros procreando la noche
el embarazo de nueve meses salpicado de poemas
el bostezo de las luciérnagas en el ombligo de tu mujer
también inolvidable

Duele tener ataques cardíacos
meningitis tuberculosa
cáncer cervical
suicidarte con un balazo a la edad de ochenta años
o que tu madre golpee tu sombra en las esquinas de tu cama
dejarte sordo para no escuchar más el dolor
emborrachar el crepúsculo 
pero duele más llamarse Modigliani.


Noe Lima (El Salvador)



‎‎I‎I

A JEANNE HEBUTERNE, MUSA DE MODIGLIANI

El calvario de una musa es no poder ser por
y para ella, desborda y derrama la luna del cofre
en su cabeza, fugándose la luz acelerada
se encierra en otros poros
no cercar el misterio
es la multa por su belleza,
no tener vellos secretos
es la sanción
de las sirenas.

El calvario de una musa es prestar el cuerpo
a la divinidad del desquiciado,
ser secuestrada por una nave extraterrestre,
forzada a dar las llaves de la piel del aire,
servir el corazón como aguardiente al borracho
y ofrendar la sangre
como vino para otra tinta
en otro lienzo, ser la esperanza del suicida,
la valentía para el deseo
de caer a través del abismo.

El calvario de una musa es hacerse hada
para los cursis insensibles poetas,
Femme fatale para los viciosos de cortar
sus ríos, sus venas, bella durmiente
para los irremediables por ego heroes,
ofrecer a besos la ternura a los sucios
presos del escepticismo, a los tristes,
amigos del desasosiego entregarles
diente
a diente la sonrisa intacta
atesorada
en el fondo
del pecho.

El calvario de una musa es donar al mundo
los derechos de autor de su gracia,
renunciar a la necesidad
de ser animal, por veces isla virgen,
inmunda, vulgar, parca,
gema en bruto,
antiestética, humana.

El calvario de una musa
es serle fiel a quien por inspiración clama,
el pegamento que inhala
aquel que busca lo belllo
por amputarle las alas
y hacer de la belleza utilidad,
un sentido, una jaula.

Esperan las musas renunciar a la explotadora plaza
de ejecutivas de la fantasía,
esperan la cuenta regresiva a que se despidan
los ojos que se fanatizan de su música,
para volver solas
a su liviana calavera.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario